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Terra
La Coctelera

Qué triste se ve el camino cuando llegamos al final.
Sin importar lo vivído,
nos llenamos de nostalgia y empezamos a llorar.
No nos impulsa ningún otro sentimiento
más que el de querer retornar.
Y no nos damos cuenta de que lo que tenemos que hacer
es volver a empezar.
Buscar otro horizonte y comenzar a caminar,
en busca de lo desconocido con la fe de poder encontrar
a esa alma gemela que en algún lugar remoto está.
Y mientras lo hacemos probamos lo bueno y lo malo de la vida, aunque sea para recopilar,
las vivencias más intensas que podamos imaginar.
No me siento derrumbada al borde del sendero,
sólo me senté a esperar,
que me llegue de nuevo el llamado
para volverme a enamorar.